Breguet Horloger de la Marine

CRONOMETRÍA NAVAL y navegación marítima

by Emmanuel Breguet
Breguet Horloger de la Marine

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Abraham-Louis Breguet, como él mismo ha explicado, se interesó muy pronto por la cronometría naval, algo que no debe sorprender a la luz de su determinación y su capacidad para abordar todas las áreas de la relojería. Un documento manuscrito que recapitula sus inventos, dividido en 27 apartados y dirigido al Conseil des Arts et Manufactures francés, señala que “los relojes de marina que hizo en pequeñas cantidades y simplemente para su instrucción personal fueron un gran éxito en España”. En el mismo documento podemos leer más adelante: “Actualmente Breguet está trabajando en cuatro o cinco inventos de enorme importancia. Uno de ellos es un reloj de marina extremadamente simple y muy fácil de reparar del cual podrá suministrar 10 o 12 unidades al mes”.

 

A pesar de estas menciones, prácticamente no hay rastro de cronómetros navales en los registros de producción y en los libros de ventas de la Maison anteriores a 1806. A partir de ese año y durante los siguientes, salieron de la compañía entre uno y cuatro de estos modelos anualmente. Esto representa una parte muy pequeña de la producción total, si bien es cierto que los propietarios eran ilustres, por ejemplo el Observatorio de Florencia adquirió dos “relojes de marina” en 1812.

No fue hasta el reinado de Luis XVIII, después de la caída de Napoleón I, cuando se produjo otro episodio clave que marcó verdaderamente la entrada del relojero en el dominio de la navegación marítima.

Se produjo el 10 de diciembre de 1814, fecha en que Breguet fue nombrado por decreto real miembro del Bureau des Longitudes de París.

Esta organización, que sigue existiendo al día de hoy, fue fundada por Henri Jean-Baptiste Grégoire (conocido como Abbé Grégoire) el 25 de junio de 1795 (7 de mesidor, año 3). En aquel momento estaba compuesta por unos 15 miembros (astrónomos, geofísicos, físicos), entre los cuales participaba un relojero. Sus objetivos principales eran resolver los problemas astronómicos implicados en la determinación de la longitud marítima (de ahí su nombre); calcular y publicar las efemérides (que señalan diversos fenómenos celestes) y un directorio “adecuado para establecer las de la República”; organizar expediciones científicas en los campos de la geofísica y la astronomía; y actuar como comité consultivo en ciertos asuntos científicos. El prestigioso Observatorio de París estuvo bajo la supervisión del Bureau des Longitudes desde 1795 hasta 1854. Como integrante del Bureau, Breguet se codeó con varios miembros de la Academia de Ciencias francesa –Laplace, Delambre, Biot, Arago y Prony– y entabló amistad con varios de ellos.

L’observatoire de Galilée, Torre Del Gallo, près de Florence. 8

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El segundo hito clave, derivado del primero, se produjo cuando el rey Luis XVIII concedió a Breguet, mediante una ordenanza real publicada el 27 de octubre de 1815, el título oficial de Horloger de la Marine Royale (Relojero de la Armada Real), sin duda el más prestigioso que un relojero podía recibir, dado que la misma noción de relojería naval implicaba un conocimiento notable y una estricta disciplina científica. El título era personal y vitalicio (en caso de renuncia o muerte del titular quedaba vacante), por lo que legalmente se aplicó solo a Abraham-Louis Breguet, no a su empresa.

De hecho, el maestro sucedió en el puesto a Louis Berthoud, fallecido en 1813 y a su vez sucesor de su tío Ferdinand Berthoud, quien había renunciado en 1802 debido a su avanzada edad. El Horloger-mécanicien de la Marine (Mecánico-relojero por nombramiento por la Armada), para usar el título exacto, se convirtió en el proveedor oficial, aunque no exclusivo, de la Armada Real francesa. Estaba obligado, en consecuencia, a cumplir las órdenes del Estado en lo que se refería a precios y plazos de entrega. En teoría el cargo no comportaba remuneración alguna, pero el gobierno podía decidir lo contrario si, por ejemplo, la cantidad de encargos de la Armada obligaba al relojero a descuidar sus otras actividades.

Le journal des débats annonce la nomination de Breguet comme membre adjoint du Bureau des Longitudes, avec une erreur de deux jours sur la date.

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Breguet vivió en aquella época un período de gran reconocimiento que culminó al año siguiente con su ingreso a la Academia de Ciencias, a cuyas reuniones asistió con gran regularidad hasta el final de sus días. El gran relojero, reconocido en toda Europa, muy apreciado desde Londres a Madrid y desde San Petersburgo a Constantinopla, ¡por fin se convirtió en una figura pública oficial en Francia, su país de adopción!

Aunque fue nombrado relojero de la Armada a la avanzada edad de 68 años, Breguet carecía de experiencia en la producción de este tipo de relojes en grandes cantidades. Por lo tanto, se aplicó a la tarea y creó toda una serie de modelos que seguían las letras del alfabeto. Es interesante observar que la Armada no parecía tener en aquel momento necesidad de cronómetros, ya que no se dio ninguna prisa en hacer los primeros pedidos al recién nombrado relojero. Sin duda debían seguir recibiendo los modelos encargados todavía en vida de Louis Berthoud y terminados por sus trabajadores. Breguet, que se quejó de la situación ante el ministro de turno, tuvo que esperar hasta 1820 para entregar sus primeras piezas a la Armada, si exceptuamos el “gran Marine 2Y de 8 días” con el n.º 3303, vendido a “Su Alteza Real el Gran Almirante de Francia”, más conocido como duque de Angoulême.

Mientras no llegaban los encargos de la Royale, es decir, del ejército, Breguet trabajó para crear puntos de venta y ofrecer sus productos a la marina mercante. Esto pone de manifiesto una vez más un carácter inquieto y perseverante, pues aprovechó para ello su red de contactos en los principales puertos y en los círculos franceses vinculados a la navegación marítima.

Louis XVIII
Vernet Horace
Breguet Horloger de la Marine

En términos cuantitativos, una mirada a los libros de ventas muestra que entre 1815 y 1823, el año en que murió Abraham-Louis Breguet, la Maison entregó la respetable cantidad de 78 modelos descritos como relojes de marina. De estos, solo 22 se suministraron a la Armada, mientras que 29 fueron negociados por los agentes que Breguet había seleccionado en las principales ciudades portuarias. Sus nombres eran Ducom en Burdeos, Ferey en El Havre y Guepratte en Brest. Estas personas, con las que Breguet contactó para dar a conocer su nueva especialidad, no eran en realidad comerciantes. François Ferey era relojero en El Havre y un entusiasta conocedor de los modelos diseñados para la Armada, de cuyo mantenimiento se encargaba; Joseph Ducom era astrónomo, profesor de hidrografía en Burdeos y creador de instrumentos de observación marítima; y Charles Guepratte era matemático y astrónomo, y fue director del Observatorio de Brest desde 1810 hasta 1852.

La Maison posteriormente alistó a un agente en Nantes de perfil similar. Su nombre era François Huette, especialista en ópticas y también astrónomo. Estos académicos se convirtieron así en embajadores de la compañía en sus respectivas regiones, y aunque se desconoce en concreto su remuneración, es probable que estuviera en torno al 5 % del precio de venta de un cronómetro, que en promedio costaba unos 2400 francos.

Chronomètre de marine no 3196 vendu le 14 janvier 1822

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Muy consciente de sus responsabilidades y preocupado por el aspecto didáctico de su trabajo, Breguet publicó en 1817 un volumen titulado Instructions sur l’usage des montres marines (Instrucciones sobre el uso de relojes de marina), que comenzaba con un preámbulo donde se establecía el marco de la publicación: “Los cronómetros o relojes de marina son relojes que, debido a su meticulosa construcción, una vez ajustados a un meridiano determinado cuya posición se conoce mantienen durante varios meses una tasa bastante uniforme; una vez embarcados siguen siendo, a pesar de los movimientos irregulares de la nave y las diferencias de temperatura, el medio más rápido y fácil de verificar en cualquier momento la hora en el lugar de salida o bajo el primer meridiano. Esta hora, cuando se compara con la observada en el mar, muestra la longitud”. Estas observaciones van seguidas de largas explicaciones completadas con ejemplos concretos y claramente reservados para los iniciados.

Mouvement du chronomètre de marine no3196 à deux barillets. Au premier plan, l’échappement à ◆ Chronomètre de marine no 3196 vendu le 14 janvier 1822 détente-ressort de haute précision.

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Los encargos oficiales se produjeron poco después, como confirman las cartas escritas por Breguet, que siguiendo el procedimiento establecido respondía al ministro de Marina con la aceptación del encargo y el precio, y comprometiéndose a pagar el 3 % del monto total a la Caisse des Invalides. En su mayoría eran relojes de marina de aspecto tradicional con un movimiento bastante grande, generalmente con dos barriletes y equipados con un escape tipo trinquete, y alojados en una caja cilíndrica de latón asegurada dentro de una caja de madera resistente mediante un mecanismo de suspensión cardánica que hacía las veces de estabilizador y amortiguador. Algunas cartas mencionan también un “cronómetro de bolsillo”, como esta de fecha 18 de septiembre de 1820:

“El abajo firmante, Breguet (Abraham-Louis) se compromete a proporcionar, de conformidad con la decisión de su excelencia el ministro de Marina del 17 de agosto pasado, el cronómetro de bolsillo n.º 3502 (caja de plata) por la suma de mil quinientos francos, de los que está de acuerdo en destinar, como queda estipulado en todos los contratos firmados con el Ministerio de Marina, el preceptivo 3 % a la Caisse des Invalides”.

Las relaciones comerciales entre la Maison Breguet y la Armada se mantuvieron a partir de entonces sin interrupción. Además de los relojes antes mencionados, entregados en vida del fundador, se vendieron 130 entre 1824 y 1833 bajo la dirección de su hijo Antoine-Louis, y posteriormente se suministraron muchos otros durante el siglo XIX y hasta prácticamente 1960.

En algunos casos, los archivos también mencionan el destino de un reloj concreto, que podía ser un barco o una persona, proporcionando una visión fascinante del mundo de la exploración marina (y a veces terrestre) puntera durante el siglo XIX.

Livre Atelier horloge de marine

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El reloj de marina Breguet n.º 2868 fue enviado a Louis de Freycinet (1779-1842), quien lo llevó consigo en su famoso viaje alrededor del mundo realizado entre 1817 y 1829. El reloj de marina n.º 2824 fue confiado al general Badia (1766-1818), un gran explorador del interior de África y el Medio Oriente. También es digno de mención el caso del cronómetro de bolsillo n.º 3502, indicado anteriormente, destinado al futuro almirante Louis Le Goarant de Tromelin (1786-1867), un marinero incansable a quien debemos el descubrimiento de varias islas del Pacífico. Por su parte, el modelo n.º 3588 fue llevado a bordo de la fragata Théris por Hyacinthe de Bougainville (1781-1846) en su expedición por el mundo, que duró desde marzo de 1824 hasta junio de 1826.

En cuanto al Breguet n.º 4367, descrito como regulador y vendido al Ministerio de Marina el 21 de mayo de 1838 “para una expedición al Polo (Sur), con dos cajas de caoba, una en madera de nogal y otra en madera de pino para el embalaje”, acompañó a Jules Dumont d’Urville (1790-1842) en su última expedición y se convirtió en el primer instrumento de medición en llegar a la Antártida... ¡en enero de 1840!

Estos ejemplos, entre otros muchos que se podrían mencionar, son altamente evocadores e invitan a la ensoñación. También brindan la oportunidad de entender la considerable carga de responsabilidad que recaía sobre los hombros de los relojeros marinos de aquella época. El rigor, las normas y la disciplina estaban a la orden del día y se recordaban de manera constante y extremadamente explícita. Breguet, por ejemplo, terminaba su carta del 16 de diciembre de 1820, escrita a modo de acuse de recibo de cuatro nuevos pedidos, con estas palabras: “Me comprometo igualmente a retirar estos relojes, ya sea uno o varios de los cuatro, si en un período de tres meses su tasa astronómica observada no se considera suficientemente regular”.

Charles-Louis de Saulces de Freycinet
Jules Dumont d’Urville
Abraham-Louis Breguet.

Muy acostumbrado a los desafíos y siempre ansioso de nuevas experiencias, Breguet encontró en el ejercicio del arte de la relojería para la Armada, una actividad digna de su talento que sin duda le proporcionó una gran satisfacción intelectual. Esto es, por supuesto, lo que cabría esperar de un hombre que nunca perdió la oportunidad en sus escritos de manifestar que la investigación no solo estaba destinada al uso “civil”, sino también “al uso de las disciplinas científicas”, de las cuales consideraba como primordiales la astronomía y la navegación marítima.

No obstante, como jefe de una empresa que tenía que hacer frente a asuntos relacionados con el dinero, compartió también una observación importante en su famoso manuscrito Traité d’Horlogerie (Tratado de Relojería) relativa a los costos derivados de esta búsqueda de la perfección, así como a la imposibilidad de trasladar dichos costos a los productos. Refiriéndose a los relojes destinados a la navegación y la astronomía declaró: “Nos esforzamos por verificar y aclarar los principios involucrados y por perfeccionar los medios para garantizar la seguridad y la constancia, al tiempo que tratamos de mantener unos precios moderados”. Y para aclarar todavía más su punto de vista se refirió a “los eruditos y marineros cuya fortuna rara vez es proporcional a su necesidad de instrumentos perfectos”. Esta observación es de una relevancia verdaderamente atemporal.

Si bien es seguro que la fortuna de la Maison nunca tuvo su origen en la relojería marina, esta sí contribuyó en gran medida a su perdurable reputación mundial. Por eso, desde principios del siglo XXI, haciéndose eco de esta larga página de su historia, Breguet cuenta con una línea inspirada en esta tradición que lleva el nombre de Marine, y cada uno de los relojes de esta colección lleva una evocadora inscripción: ¡“Horloger de la Marine”!

 

Chronomètre de marine n o 3196.

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Breguet Titane