El Tourbillon
Patentado por Abraham-Louis Breguet en 1801, el tourbillon nació de una búsqueda de precisión. En 2026, esta invención sigue encarnando una de las expresiones más exigentes de la relojería Breguet.
1801, la invención del tourbillon
El 26 de junio de 1801, Abraham-Louis Breguet obtuvo la patente de su regulador de tourbillon. Concebido para mejorar la regularidad de los relojes de bolsillo, este mecanismo respondía a un problema muy concreto: los efectos de la gravedad sobre el órgano regulador cuando un reloj permanece en posición vertical.
Poner la precisión en movimiento
El principio del tourbillon consiste en colocar el escape y el volante en una jaula móvil. Al girar regularmente sobre sí misma, esta jaula distribuye las variaciones de marcha ligadas a las posiciones verticales, en lugar de dejar que se acumulen en una sola posición.
La gravedad perturba el movimiento del volante. Un mecanismo debe compensarla.
Una jaula móvil que contiene el escape y el volante realiza una revolución sobre sí misma cada minuto.
Las variaciones de marcha se compensan entre sí.
Una invención rara desde el origen
De extrema complejidad, el tourbillon siguió siendo raro en las primeras décadas posteriores a su invención. Cada realización exige un dominio avanzado de la arquitectura del movimiento, del reglaje y de la energía. Esta rareza contribuye a hacer del tourbillon una de las firmas más destacadas de Breguet.
De la invención a la firma
En Breguet, el tourbillon no es solo una complicación. Expresa una manera de concebir la relojería: partir de un problema concreto, imaginar una solución mecánica y luego transformar esa solución en una arquitectura visible.
El tourbillon hoy
En las colecciones contemporáneas, el tourbillon adopta varias formas. Puede aparecer en una composición clásica y depurada, en una arquitectura abierta inspirada en los movimientos históricos o en construcciones de alta relojería más complejas.
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