Raro, denso y naturalmente blanco, el platino se distingue por su brillo discreto y su presencia singular en la muñeca. Su resistencia y su estabilidad en el tiempo lo convierten en un material privilegiado para acompañar las creaciones más exigentes de la Maison.
Una materia al servicio de la alta relojería
Más difícil de trabajar que muchos otros metales, el platino exige un gran dominio tanto en su mecanizado como en sus acabados. En Breguet, acompaña en particular mecanismos complejos como el tourbillon, el calendario perpetuo, la ecuación del tiempo marchante o las masas oscilantes periféricas.
Un material íntimamente ligado a la historia de Breguet
Desde la década de 1780, Abraham-Louis Breguet se interesó por las propiedades del platino. Su densidad, superior a la del oro, lo convertía entonces en un material especialmente adecuado para las masas oscilantes de sus relojes perpetuos. También lo emplearía, de forma más excepcional, para la realización de cajas de relojes.
Hoy, el platino 950, compuesto por un 95 % de platino, acompaña algunas de las creaciones más complejas de Breguet. Su tono gris blanco, su peso y su brillo sobrio realzan tanto las líneas de las cajas como los acabados de los movimientos.
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