Marie-Antoinette Dentelle

Grandeza digna de una reina.
En forma de chispeante arroyo o brillante racimo, los diamantes, en toda su majestad, asaltan el ojo con su ardiente personalidad y animan la diáfana tracería del lustroso oro blanco, cuyo carácter incandescente realza el fabuloso y fascinante brillo de un rubí.
Sensualidad de la mano del diseño.