La Rose de la Reine

Reflejando la atmósfera de la propiedad donde María Antonieta disfrutaba sus paseos por los estrechos senderos rectilíneos del jardín francés o por el corazón de los disciplinados antojos del jardín inglés, estas piezas de joyería irradian una auténtica belleza aristocrática. Inspirándose en este noble período, las creaciones están pensadas para lucirse con majestuosa elegancia. Las piedras preciosas escogidas elevan el espíritu del siglo XVIII a su máximo grado de refinamiento. Los diamantes de talla brillante tienen el honor de hacer la corte a los regios diamantes de talla pera. El collar y los pendientes parecen haberse escapado de aquel lugar privado un tanto más íntimo que el castillo de Luis XIV, donde el protocolo de la corte se aplicaba con sumo rigor, un refugio dotado del clásico encanto de un lugar sumido en la tradición y fuertemente ligado a sus orígenes.