La Casa Breguet tuvo el privilegio de crear piezas relojeras para las élites científicas, militares, financieras y diplomáticas.

Entre sus clientes figuran la reina María Antonieta, Napoleón Bonaparte, Talleyrand, el sultán del Imperio Otomano, Carolina Murat, el Zar Alejandro I de Rusia,
la reina Victoria, Sir Winston Churchill y Arthur
Rubinstein; todos ellos demostraron confianza en el
gusto y arte de Breguet.